UN BLOG PARA EVANGELIZAR POR INTERNET...
Somos un grupo de jóvenes, que atendiendo el llamado de Dios, hemos decidio seguirlo y utilizar este medio para difundir Su Palabra.

Somos ministerio de amor, y ese amor es derramado en cada uno de nosotros por medio del Espiritu Santo, Dador de Vida.

"Hagamos de nuestro ser un templo digno y permanente para que El haga su morada en nuestro corazón. Sintámonos parte de este maravilloso proyecto y sueñen con hacer de el, un gran colaborador en la construccion del Reino" Somos una familia y procuramos amarnos sin miedo, porque de esta manera se cumplirá en nosotros la Palabra "miren como se aman".

Este ministerio, gracias a la ayuda del Todopoderosodo, ha surgido de entre las cenizas como el Ave Fenix! Gracias a todos por su valiosa colaboración...

Sigamos dando amor a este sueño y continuemos trabajando como hormiguitas en la evangelizacion de esos jóvenes que Dios nos ha entregado, siendo testimonio vivo y ardiente del fuego joven de Jesus!!!!!

¡Abre las puertas de tu corazón y deja que el Señor obre en ti!

Milagro C. Osorio P.

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AÑO SACERDOTAL 2009-2010

«"Para favorecer esta tendencia de los sacerdotes a la perfección espiritual de la que depende sobre todo la eficacia de su ministerio, he decidido que se celebre un especial Año Sacerdotal del 19 de junio de 2009 -Sagrado Corazón de Jesús y Jornada para la santificación sacerdotal- al 11 de junio de 2010”. Este año “se conmemora el 150 aniversario de la muerte del santo cura de Ars, Juan María Vianney, verdadero ejemplo de pastor al servicio del rebaño de Cristo”»
-S.S. Benedicto XVI, 16 de marzo de 2009-
Significado del logo: La iconografía corresponde a aquella del Sagrado Corazón, como hecho de que la Jornada anual de la santificación sacerdotal ha siempre coincidido, desde su institución, con la Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús. Es por eso que inmediatamente presenta el tema de la específica santidad a la que es llamado el ministro sagrado. La visibilidad del Corazón, que expande sus rayos, hace recordar la frase del Santo Cura de Ars, quien define el sacerdocio como “el amor del Corazón de Jesús”. La estola, que reviste la figura de Jesús, lleva a considerar su Ser de Sumo y Eterno Sacerdote y el hecho de que todo presbítero debe constituir continuidad de aquel Único Sacerdote en la historia y entre las futuras generaciones. Los brazos abiertos quieren manifestar la forma típica orante y de meditación, que son propias del sacerdote. Las llagas en las manos y en el costado, visibles en la figura del logo, recuerdan el único sacrificio redentor y quieren dar a conocer la satisfacción vicaria y la total entrega de sí, típicas en el sacerdocio. La actitud de acoger parece que quiere decir: “Venid a mi todos los que estáis cansados y oprimidos que yo os aliviaré”. Invitación consoladora para cada sacerdote, que sufre la fatiga del trabajo diario movido por la caridad pastoral, también en los campos más áridos y llenos de piedras y que, a su vez, muestra la misma actitud a favor de aquellos que le son cercanos, como de aquellos lejanos.

«“FIDELIDAD DE CRISTO, FIDELIDAD DEL SACERDOTE”»

Con nuestra Virgen María

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PARA EVANGELIZAR INTERNET...
«Sólo cuando se vea su rostro y se oiga su voz el mundo conocerá la buena nueva de nuestra redención. Esta es la finalidad de la evangelización. Y esto es lo que convertirá Internet en un espacio auténticamente humano, puesto que si no hay lugar para Cristo, tampoco hay lugar para el hombre»
-Juan Pablo II-
«Rosario bendito de María, cadena dulce que nos unes con Dios»

Otra forma de evangelizar

«Navegar por la Red fascina y seduce porque es un proceso de búsqueda y de explotación interactiva. Y podría convertirse en parábola del camino de fe: como el cibernauta, así también el peregrino busca y explora. Llegar a descubrir al Señor y seguirle es un largo camino de fe interconectado, de búsqueda apasionada junto con los compañeros de camino en la larga marcha de la vida».
-Manuel Ma Bru-

La evangelización en la era digital

«La Evangelización de la era digital debe ir dirigida a todo el hombre, sin prescindir de la Evangelización de la inteligencia, pero sin quedarse solamente en ella. Hay que llegar al hombre y la mujer que viven en y de Internet, y hay que llegar a ellos también a través de la Red, proponiéndoles desde la verdadera salvación, la única salvación de Cristo»
-Cardenal Darío Castrillón Hoyos-
“Proclama la Palabra, insiste a tiempo y a destiempo, reprende, amenaza, exhorta con toda paciencia y doctrina”
(2 Tim 4,2)

Una campaña del Cielo para la salvación de la Tierra

domingo, 16 de marzo de 2008

La Última Cena del Señor


Jesús celebra la Pascua rodeado de los suyos. Todos los momentos de esta Última Cena reflejan la Majestad de Jesús, que sabe que morirá al día siguiente, y su gran amor y ternura por los hombres. Jesús encomendó la disposición de lo necesario a sus discípulos predilectos: Pedro y Juan. Los dos Apóstoles se esmeran en los preparativos. Pusieron un especial empeño en que todo estuviera perfectamente dispuesto. Jesús se vuelca en amor y ternura hacia sus discípulos. Es una cena testamentaria; es una cena afectuosa e inmensamente triste, al tiempo que misteriosamente reveladora de promesas divinas, de visiones supremas. Lo que Cristo hizo por los suyos puede resumirse en estas breves palabras de San Juan: los amó hasta el fin (Juan 13, 1).
Jesús realiza la institución de la Eucaristía, anticipa de forma sacramental –Lucas 22, 19-20: “mi Cuerpo entregado”... “mi Sangre derramada”– el sacrificio que va a consumar al día siguiente en el Calvario. Jesús se nos da en la Eucaristía para fortalecer nuestra debilidad, acompañar nuestra soledad y como un anticipo del Cielo.
Jesús, aquella noche memorable, dio a sus Apóstoles y sus sucesores, los obispos y sacerdotes, la potestad de renovar el prodigio hasta el final de los tiempos: Haced esto en memoria mía (Lucas 22, 19; 1 Corintios 2, 24). Junto con la Sagrada Eucaristía instituye el sacerdocio ministerial. Jesús se queda con nosotros. Jesús es el mismo en el Cenáculo y en el Sagrario.
Jesús siempre nos espera en el Sagrario. Jesús habla a sus Apóstoles de su inminente partida, y es entonces cuando enuncia el Mandamiento Nuevo, proclamado, por otra parte, en cada página del Evangelio: Este es mi mandamiento: que os améis los unos a los otros como yo os he amado (Juan 15, 12).
La inmensa caridad de María hace que se cumpla, también en Ella, la afirmación de Cristo: nadie tiene amor más grande que el que da su vida por sus amigos (Juan 15, 13)